Coming into her own

Slowly but surely, the president is making her mark on the government

Feb 18th 2012 | SÃO PAULO | from the print edition

DURING her first year as Brazil’s president, Dilma Rousseff was careful not to make changes so big that they might be seen as a rebuke to Luiz Inácio Lula da Silva, her predecessor and patron. She waited to replace the pork-barrel ministers she inherited from him until corruption charges against them became overwhelming, and implemented only limited reforms. Many pundits expected that in 2012 she would take advantage of the quiet period between Christmas and Carnival in February to be more ambitious—only to be disappointed by yet more incrementalism.

Yet even as the president has eschewed bold gestures, she has progressively emerged from Lula’s shadow to recast the Brazilian state in her own likeness. A year into her term, Ms Rousseff’s administration is firmer in its principles, more technocratic, more personally loyal, and far more female than was Lula’s. It remains to be seen whether those changes will make her more able than Lula was to push through the structural reforms Brazil needs.

Ms Rousseff owed her electoral victory in 2010 entirely to Lula, who tapped her as his successor. In turn, he owed his popularity to Brazil’s rapid economic growth in his second term and to social programmes that helped to reduce poverty and inequality. However, Lula was a consummate dealmaker and pragmatist, who, like many Brazilian presidents, bought loyalty by doling out government jobs and pork. Most of the economic reforms that underlay the growth during his presidency were the work of his predecessor.

After taking office, Ms Rousseff kept many of Lula’s ministers in place rather than putting her own people in charge. She has since dismissed seven who faced claims of graft, often after defending them at first. Most were succeeded by her personal choices, but pragmatism sometimes prevailed. Mário Negromonte, booted out of the cities ministry earlier this month, was replaced by his party’s boss, Aguinaldo Ribeiro, who was already facing allegations of corruption as he was sworn in.

During Ms Rousseff’s first year only one big reform, which released the government from some constitutional spending obligations, made it through Congress. Getting anything done in Brasília is a slow business, requiring tortuous negotiations with coalition partners. Her freedom of manoeuvre was further limited by her inexperience and political debts to the allies who helped get her elected.

But Ms Rousseff’s presidency cannot be written off yet: a strong case can be made that she is laying the groundwork for a more ambitious agenda. Many of her appointments would have seemed out of place under Lula. Eleonora Menicucci, the new minister of women’s affairs, is a professor of public health who has been close to the president since they shared a jail cell during Brazil’s dictatorship. Ms Rousseff also named Marco Antonio Raupp, a respected physicist, as science minister when his predecessor switched jobs.

Her appointment of Maria das Graças Foster to the top job at Petrobras, the state-controlled oil firm, is particularly striking. An engineer who has worked for Petrobras for 31 years, Ms Foster expressed her “gratitude and unconditional loyalty” to Ms Rousseff when she moved up on February 13th. That may not have suited minority shareholders, but her experience more than compensated. Petrobras’s share price rose when her name was announced.

With the reshuffle behind her, Ms Rousseff will now push on with her programme. Though she has had little luck in Congress so far, she has proposed pension reform, rules to stop deforestation, and a deal on dividing the proceeds from offshore oil between states and the federal government. And she is haranguing her cabinet on the use of performance targets and the importance of decent public services for voters on moderate incomes.

Brazil has so far weathered the global economic storm fairly well. After hectic growth in 2010, the economy is thought to have grown by 3% last year, owing to a third-quarter slowdown. An overvalued currency means exporters will struggle. But interest-rate cuts should rekindle domestic demand. Economists predict expansion of 3-4% this year.

Meanwhile, recent polls put Ms Rousseff’s approval rating at 59%, a ten-point rise since the middle of last year. That could embolden her to cull her unwieldy coalition. Seven parties are represented in the cabinet, and the opposition has a mere 91 representatives out of 513 in the lower house. Divesting herself of her most troublesome nominal allies would help to strengthen the president while reminding the rest who is boss.

http://www.economist.com/node/21547856

Un momento estratégico para Sudamérica

Raúl Zibechi

En medio de la creciente turbulencia global la región sudamericana se convierte en espacio en disputa entre imperios decadentes y potencias emergentes. Las cuantiosas y crecientes reservas hidrocarburíferas y de minerales, el mayor potencial hidroeléctrico del planeta, y las reservas de agua y biodiversidad, están en el centro de esa disputa. Tres hechos recientes lo confirman.

A mediados de julio la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP) informó que Venezuela sobrepasó a Arabia Saudí como poseedora de las mayores reservas del planeta. En 2010 alcanzó 296 mil 500 millones de barriles, con un crecimiento de 40 por ciento respecto de 2009, frente a 264 mil 500 millones de barriles de los saudíes, cuyas reservas permanecen estancadas. A bastante distancia les siguen Irán e Irak. Los 12 países de la OPEP detentan 81.3 por ciento de las reservas mundiales. El petróleo sudamericano se torna cada vez más relevante.

El 16 de julio la presidenta Dilma Rousseff inauguró el Programa de Desarrollo de Submarinos (Prosub), afirmando que se trata de un momento estratégico para Brasil, porque se incorpora al pequeño grupo de países que domina la construcción de submarinos, y en especial los de propulsión nuclear. El acto se realizó con la presencia de miembros del gabinete, comandantes de las fuerzas armadas, el ministro de Defensa de Francia y empresarios de la industria militar de ambos países.

La construcción de cuatro submarinos convencionales y uno nuclear, con tecnología brasileña y francesa, como consecuencia del acuerdo de cooperación militar firmado durante el gobierno de Lula, representa apenas el primer paso en una secuencia que prevé la botadura de seis submarinos nucleares y 19 convencionales hasta 2048. La transferencia de tecnología y la construcción de un astillero y una base naval en la costa de Río de Janeiro le permitirán a Brasil construir dos submarinos de forma simultánea, que se comenzarán a entregar a razón de uno cada año y medio a partir de 2017.

Sólo Estados Unidos, Rusia, Francia, Inglaterra y China son capaces de fabricar submarinos nucleares. Rousseff fue muy clara: Este país posee un valor muy grande con el descubrimiento de la capa pre-sal (de petróleo) en su plataforma continental. La Estrategia Nacional de Defensa aprobada en 2008 eligió la defensa submarina. Para 2020 Brasil habrá duplicado su producción actual de petróleo, llegando a 5.7 millones de barriles diarios, y se ubicará como cuarto productor mundial y tercer exportador, por detrás de Arabia Saudí y Rusia.

Brasil ya domina todo el ciclo nuclear y ese es el dato decisivo que modifica la relación de fuerzas en la región. Podemos estar orgullosos porque en los últimos años Brasil reafirmó su capacidad de volver a producir y dominar tecnologías que durante algunos años dejamos de lado, dijo Rousseff, en referencia al periodo neoliberal privatizador, cuando se paralizó el programa nuclear.

Un documento oficial reservado, que fue difundido por O Estado de Sao Paulo el 10 de julio, señala que los objetivos son defender el comercio marítimo, las reservas de metales pesados que están siendo mapeadas en la plataforma marítima, de alto valor para las industrias electrónica y aeronáutica, y por supuesto el petróleo en aguas profundas, donde se hacen nuevos descubrimientos todos los años.

El diario informa además que a 600 kilómetros de la base donde se construyen los submarinos, en el Centro Aramar, la marina terminó la construcción de la central de gas de uranio. Con ella Brasil pasa a realizar todo el ciclo del combustible nuclear en su propio territorio, ya que una parte del proceso de enriquecimiento se realizaba en Canadá. En septiembre la central comienza a recibir elementos sensibles, como nitrato de uranio y ácido fluorhídrico, y a partir de 2012 la central producirá 40 toneladas anuales de uranio enriquecido al 5 y al 20 por ciento en ultracentrifugadoras diseñadas por técnicos brasileños.

Por ahora Brasil cuenta con la autonomía tecnológica como para fabricar sus propios reactores para instalar en los submarinos nucleares. Cuenta además con la sexta reserva mundial de uranio, cuando aún falta explorar 70 por ciento de su territorio, y ante la certeza de que existen importantes yacimientos en la triple frontera con Venezuela y Colombia. Esa autonomía le puede permitir a Brasil construir armas nucleares. No es que ya las tenga, ni que las esté construyendo, sino que está en condiciones de hacerlo cuando lo considere necesario.

El tercer dato a tener en cuenta es la difusión del informe de UNCTAD sobre las inversiones en el mundo en 2010. Entre los datos de mayor interés surge que América del Sur fue la región del mundo que registró un mayor crecimiento de la inversión extranjera directa (IED), con un aumento de 56 por ciento respecto de 2009. La cifra total es de 86 mil millones de dólares, cerca de los 106 mil millones que ingresaron en China por ese concepto. Una parte importante de esos ingresos (unos 20 mil millones de dólares) fueron realizados por multinacionales asiáticas, sobre todo chinas e indias, que invierten en petróleo y gas.

Brasil captó en 2010 más de la mitad de las inversiones en Sudamérica, colocándose como el quinto destino de la IED en el mundo (antes ocupaba el lugar número 15), con 48 mil 400 millones de dólares. El banco central acaba de informar que en los seis primeros meses de 2011 las inversiones extranjeras directas en Brasil crecieron un estratosférico 170 por ciento (Folha de Sao Paulo, 27 de julio), y se calcula que a fin de año habrán superado los 60 mil millones de dólares.

Las tres situaciones mencionadas resaltan el papel estratégico que está jugando Sudamérica en el mundo, y de modo muy destacado el lugar que comienza a ocupar Brasil. Una vez más, conviene subrayar que son buenas noticias para la construcción de un mundo multipolar aunque la creciente presencia asiática refuerza el modelo vigente. Para los movimientos antisistémicos se abren tiempos turbulentos y plagados de peligros, como suele suceder ante cada recodo de la historia

Blog Stats

  • 1.360.241 visitas
%d blogueiros gostam disto: