Todo lo sólido se desvanece en la calle

Raúl Zibechi
2011-02-15

Las revueltas del hambre que sacuden al mundo árabe pueden ser apenas las primeras oleadas del gran tsunami social que se está engendrando en las profundidades de los pueblos más pobres del planeta. El fenomenal aumento de los alimentos (58% el maíz, 62 % el trigo en un año) se está convirtiendo en la espoleta que dinamiza los estallidos pero el combustible lo aporta la brutal especulación financiera que se está focalizando, nuevamente, en las materias primas. Algunos precios ya superaron los picos de 2008, aunque el Banco Mundial y el FMI se muestran incapaces de frenar la especulación con los alimentos, con la vida.

Dos hechos llaman la atención en la revuelta árabe: la velocidad con que las revueltas de hambre se convirtieron en revueltas políticas y el temor de las elites dominantes que no atinaron, durante décadas, a otra cosa que no fuera resolver problemas políticos y sociales con seguridad interna y represión. La primera habla de una nueva politización de los pobres del Medio Oriente. La segunda, de las dificultades de los de arriba para convivir con esa politización. El sistema está mostrando sobradamente que puede convivir con cualquier autoridad estatal, aún la más “radical” o “antisistema” , pero no puede tolerar la gente en la calle, la revuelta, la rebelión permanente. Digamos que la gente en la calle es el palo en la rueda de la acumulación de capital, por eso una de las primeras “medidas” que tomaron los militares luego que Mubarak se retirara a descansar, fue exigir a la población que abandonara la calle y retornara al trabajo.

Si los de arriba no pueden convivir con la calle y las plazas ocupadas, los de abajo -que hemos aprendido a derribar faraones- no aprendimos aún cómo trabar los flujos, los movimientos del capital. Algo mucho más complejo que bloquear tanques o dispersar policías antimotines, porque a diferencia de los aparatos estatales el capital fluye desterritorializado , siendo imposible darle caza. Más aún: nos atraviesa, modela nuestros cuerpos y comportamientos, se mete en nuestra vida cotidiana y, como señaló Foucault, comparte nuestras camas y sueños. Aunque existe un afuera del Estado y sus instituciones, es difícil imaginar un afuera del capital. Para combatirlo no son suficientes ni las barricadas ni las revueltas.

Pese a estas limitaciones, las revueltas del hambre devenidas en revueltas antidictatoriales son cargas de profundidad en los equilibrios más importantes del sistema-mundo, que no podrá atravesar indemne la desestabilizació n que se vive en Medio Oriente. La prensa de izquierda israelí acertó en señalar que lo que menos necesita la región es algún tipo de estabilidad. En palabras de Gideon Levy, estabilidad es que millones de árabes, entre ellos dos millones y medio de palestinos, vivan sin derechos o bajo regímenes criminales y terroríficas tiranías (Haaretz, 10 de febrero de 2011).

Cuando millones ganan las calles, todo es posible. Como suele suceder en los terremotos, primero caen las estructuras más pesadas y peor construidas, o sea los regímenes más vetustos y menos legítimos. Sin embargo, una vez pasado el temblor inicial, comienzan a hacerse visibles las grietas, los muros cuarteados y las vigas que, sobreexigidas, ya no pueden soportar las estructuras. A los grandes sacudones suceden cambios graduales pero de mayor profundidad. Algo de eso vivimos en Sudamérica entre el Caracazo venezolano de 1989 y la segunda Guerra del Gas de 2005 en Bolivia. Con los años, las fuerzas que apuntalaron el modelo neoliberal fueron forzadas a abandonar los gobiernos para instalarse una nueva relación de fuerzas en la región.

Estamos ingresando en un período de incertidumbre y creciente desorden. En Sudamérica existe una potencia emergente como Brasil que ha sido capaz de ir armando una arquitectura alternativa a la que comenzó a colapsar. La UNASUR es buen ejemplo de ello. En Medio Oriente todo indica que las cosas serán mucho más complejas, por la enorme polarización política y social, por la fuerte y feroz competencia interestatal y porque tanto Estados Unidos como Israel creen jugarse su futuro en sostener realidades que ya no es posible seguir apuntalando.

Medio Oriente conjuga algunas de las más brutales contradicciones del mundo actual. Primero, el empeño en sostener un unilateralismo trasnochado. Segundo, es la región donde más visible resulta la principal tendencia del mundo actual: la brutal concentración de poder y de riqueza. Nunca antes en la historia de la humanidad un solo país (Estados Unidos) gastó tanto en armas como el resto del mundo junto. Y es en Medio Oriente donde ese poder armado viene ejerciendo toda su potencia para apuntalar el sistema-mundo. Más: un pequeñísimo Estado de apenas siete millones de habitantes tiene el doble de armas nucleares que China, la segunda potencia mundial.

Es posible que la revuelta árabe abra una grieta en la descomunal concentración de poder que exhibe esa región desde el fin de la segunda guerra mundial. Sólo el tiempo dirá si se está cocinando un tsunami tan potente que ni el Pentágono será capaz de surfear sobre sus olas. No debemos olvidar, empero, que los tsunamis no hacen distinciones: arrastran derechas e izquierdas, justos y pecadores, rebeldes y conservadores. Es, no obstante, lo más parecido a una revolución: no deja nada en su lugar y provoca enormes sufrimientos antes de que las cosas vuelvan a algún tipo de normalidad que puede ser mejor o menos mala.

– Raúl Zibechi, periodista uruguayo, es docente e investigador en la Multiversidad Franciscana de América Latina, y asesor de varios colectivos sociales.

Anúncios

Cesare Battisti – “Por que tudo isso comigo?”

Em entrevista à ISTOÉ, Cesare Battisti fala de comunismo, guerrilha, arrependimento, inimigos, erros, perseguições e fugas
Por Luiza Villaméa

ISTOÉ – Como é ser o pivô de uma crise entre o Brasil e a Itália?
Cesare Battisti – Eu, sinceramente, não acredito que tudo isso esteja acontecendo.É enorme, é exagerado. Eu não sou essa pessoa tão importante. Sou um dos milhares de militantes italianos dos anos 1970. Sou um das centenas de militantes que se refugiaram no mundo inteiro, fugindo dos anos de chumbo da Itália. Por que tudo isso comigo?

ISTOÉ -O sr. teme que o Brasil volte atrás, por causa da reação forte da Itália?
Battisti – Não. A decisão do ministro Tarso Genro é bem fundamentada. Ele analisou todos os documentos. Não foi uma leitura superficial. E a perseguição política está provada nos documentos.Acho que o gesto do ministro Genro foi de coragem e de humanidade. A decisão é muito importante não só para mim, Cesare Battisti, mas para a humanidade. A Itália precisa reler a própria história. Nós estamos dando à nação italiana a possibilidade de reler sua história com serenidade, humanamente.

ISTOÉ – Junto com a reação italiana, reapareceu um antigo companheiro seu, Pietro Mutti, dizendo que o sr. participou da morte de um joalheiro e de um policial. O sr. matou estas pessoas?
Battisti – De jeito nenhum. Está muito longe da realidade. Na época desses assassinatos eu nem fazia mais parte dos PAC.

ISTOÉ – O sr. matou alguém?
Battisti – Eu nunca matei ninguém. Eu nunca fui um militante militar em nenhuma organização. Nem na Frente Ampla nem nos PAC, onde fiquei dois anos, entre 1976 e 1978. Saí dos PAC em maio de 1978, depois da morte de Aldo Moro (o ex-primeiro- ministro da Itália sequestrado e morto pelas Brigadas Vermelhas). Na época, milhares de militantes abandonaram os movimentos de luta armada. Foi um momento de debate muito importante na Itália.

ISTOÉ – O sr. repetiria que não matou ninguém na frente de Alberto, o filho do joalheiro Pierluigi Torregiani, que está na cadeira de rodas em consequência de um atentados dos PAC? Ele faz parte da campanha contra o sr. na Itália.
Battisti – É lamentável o que está fazendo o Alberto Torregiani. Ele sabe que eu não tenho nada a ver com isso. Porque eu já troquei muitas cartas com ele. Uma correspondência de amizade, de sinceridade e de respeito. Mas o Alberto Torregiani sofre pressão por parte do governo italiano porque ele, depois de tantos anos de luta, coitado, conseguiu uma aposentadoria como vítima do terrorismo. Desde 2004, tem uma pensão como vítima dos anos de chumbo na Itália. Eles estão fazendo pressão, já que podem tirar a pensão dele.

ISTOÉ – Por que o sr. entrou em contato com Alberto Torregiani?
Battisti – Sempre me sensibilizei com a situação do Alberto. Ele era um adolescente na época do atentado. Ao reagir ao ataque, o pai acabou acertando o filho, que ficou paraplégico.

ISTOÉ – E o Pietro Mutti, como o sr. entende a manifestação dele, depois de anos de silêncio?
Battisti – Ele repetiu, palavra por palavra, o que falou para o procurador Armando Spataro, em 1981. E, como outros “arrependidos” , ele havia falado sob tortura. Agora, não posso afirmar que ele não foi ressuscitado pela máquina do governo italiano. Mas, mesmo se ele tiver reaparecido de verdade, ele não poderia fazer outra coisa senão repetir exatamente o que exige o procurador conhecido por ter chefiado o esquema de tortura na região de Milão. Naquela época, a tortura fazia parte do cotidiano da Itália. A Itália tem de reconhecer isso. Mas não pode. Porque a Itália é Europa. E a Itália não pode admitir que nos anos 1970 viveu uma guerra civil.

ISTOÉ – Mas era uma democracia. Não era uma ditadura.
Battisti – Havia uma democracia na qual a máfia estava no poder. Nós temos um primeiro-ministro que ficou décadas no poder e foi condenado por ser mafioso. Estou falando de Giulio Andreotti (líder do Partido Democrata-Cristã o italiano, primeiro-ministro nos períodos de 1972-1973, 1976-1979 e 1989-1992). Havia também os fascistas, que nunca foram afastados do poder. E hoje, infelizmente, voltaram.

ISTOÉ – Na semana passada, uma mulher identificada como sua ex-namorada Maria Cecília B. disse na mídia italiana que o sr. confessou a ela o assassinato de um agente penitenciário.
Battisti – Maria Cecília Barbeta, que nunca foi minha namorada, foi uma colaboradora da Justiça. Era o que chamavam de colaboradora secundária, que confirmava detalhes para sustentar uma acusação.

ISTOÉ – E ela pertencia aos PAC?
Battisti – Eu nunca tive conhecimento disso. Acho que não. Era da Frente Ampla, na região de Veneza. Devem ter pedido a ela que confirmasse um detalhe. Aí, ela disse que numa noite eu confessei ser o assassino do agente penitenciário.

ISTOÉ – Quantos integrantes tinham os PAC?
Battisti – Na época em que fiquei nos PAC, entre 1976 e 1978, eu não conhecia todo o grupo, em nível nacional. Mas acho que tinha pelo menos umas 200 pessoas ativas, mas os PAC existiram até 1979. Tinha também grupos de apoio.

ISTOÉ – Qual era o seu papel nos PAC?
Battisti – Os PAC tinham um jornal, Senza galera. Significava “sem cadeias”. Cadeias no sentido mais amplo, de Michel Foucault, a favela, o gueto. Eu entrei para colaborar com este jornal. Mas comecei a fazer política ilegal muito jovem, com 15, 16 anos. Participei de todas as lutas. Na época tinha luta para o divórcio, o aborto, para a redução das tarifas de eletricidade. Tinha também a luta pela legalização da maconha. Era uma época especial. E comecei a me interessar por política dentro de casa.

ISTOÉ – Como?
Battisti – Eu sou filho e neto de comunistas. Quando tinha dez anos, andava com meu irmão, com toda a família, com um cravo vermelho na roupa. Era uma enfermidade em toda a casa. Ser comunista naquela época não era tão fácil. Na escola, quando criança, eu tinha problemas com isso, porque a Igreja Católica não era muito tolerante com os comunistas.

ISTOÉ – E sua família?
Battisti – Minha mãe era católica, muito crente. Meu pai, não, mas era tolerante em relação à Igreja. E tínhamos muitos santos em casa. E havia também um quadro de Stálin. Quando eu era criança, com sete, oito anos, eu achava que Stálin era santo também. Um pouco estranho, por causa do bigode, mas eu era uma criança. Entrei cedo na juventude comunista. Depois, saí do partido comunista e entrei no que era o movimento de extrema esquerda da época.

ISTOÉ – E, pouco depois, o sr. foi preso pela primeira vez.
Battisti – Nessa época, nós financiávamos os movimentos com furtos, pequenos assaltos.

ISTOÉ – O sr. chegou a ser condenado por assalto à mão armada?
Battisti – Fui, por assalto a uma mansão, na região de Roma. Era na Frente Ampla. Todo mundo praticava ilegalidades nesta época. Chamávamos de expropriações proletárias. Não eram, claro, furtos contra pobres. Eram alvos escolhidos. Era uma prática generalizada. Servia para financiar nossos cartazes, jornais e pequenas revistas. As primeiras rádios livres, por exemplo, foram financiadas por atividades ilegais.

ISTOÉ – E por que o sr. resolveu vir para o Brasil?
Battisti – Eu morei dez anos no México. Fui fundador de uma revista e de uma bienal de artes gráficas. Sabia que no Brasil existiam muitos refugiados italianos. Eu tinha contato com alguns deles. Eles passavam muito bem. Tinham família, tinham trabalho. Estavam integrados. O povo brasileiro é parecido com o italiano.

ISTOÉ – Mas por que o Brasil em 2004?
Battisti – Não foi uma fuga, não foi uma escolha de verdade.

ISTOÉ – O sr. tinha apoio no Brasil?
Battisti – Tinha o contato do Fernando Gabeira. Não o conhecia pessoalmente, mas tínhamos amigos em comum. Tinha também outros endereços que nunca usei, como o do Ziraldo, o escritor. Gabeira foi muito receptivo comigo. Eu não falava português, mas ele falava francês e italiano. Foi uma grande ajuda para mim, psicologicamente.

ISTOÉ – Financeiramente também?
Battisti – Não, ele me deu ajuda psicológica. Eu vivia dos direitos autorais dos livros que tenho publicado na França. E, desde que cheguei ao Brasil, já escrevi outros três livros. O último, eu preciso revisar para entregar para a editora. É uma continuação de Minha luta sem fim, que foi publicado no Brasil.

ISTOÉ – Como foi a sua vinda para o Brasil? Operacionalmente, como se deu?
Battisti – Uma parte da França me ajudava. Havia um grande movimento popular, intelectual, que se manifestou a meu favor. E neste momento existiam também alguns membros do governo, que não posso citar os nomes, que haviam se comprometido conosco, refugiados italianos. Eles estavam com dificuldade de aceitar que a França renunciara à palavra dada.

ISTOÉ – Eles integravam os serviços de segurança da França?
Battisti – Eram pessoas do serviço secreto. Deste pessoal chegou a orientação para eu abandonar a França. A ideia de minha fuga para o Brasil foi de um integrante do serviço secreto da França. No escritório de meus advogados franceses, um deles me disse que a Itália estava pressionando, por causa das denúncias que eu fazia em meus livros. E ele me falou do Brasil, lembrou que havia muitos refugiados italianos no Brasil. Eu, por minha vez, me lembrei de tudo que tinha ouvido falar sobre o Brasil quando vivi no México.

ISTOÉ – E como essa saída se concretizou?
Battisti – Uma semana depois, ele mandou outra pessoa me entregar um passaporte, italiano, com minha foto e meus dados.

ISTOÉ – E foram eles que organizaram sua vinda para o Brasil?
Battisti – Não. Eu fui de carro da França para a Espanha e Portugal. De Lisboa, fui para a Ilha da Madeira. De lá, fui de barco até as Ilhas Canárias. Nas Canárias, peguei um avião para Cabo Verde e, em seguida, para Fortaleza.

ISTOÉ – O sr. tinha algum contato em Fortaleza?
Battisti – Não, mas lá aumentaram as minhas suspeitas de que havia uma informação cifrada no código de barra do meu passaporte. Em todos os lugares, alguém sabia que eu estava chegando. Em Fortaleza, foi na fila do controle de passaporte. Faltava pouco para a minha vez. Chegaram três pessoas. Uma delas, uma mulher, falava francês perfeitamente. Falou que precisava ativar o código de barras de meu passaporte. Me levaram para uma sala, me convidaram para um cafezinho e, depois de dez minutos, me devolveram o passaporte.

ISTOÉ – O sr. acredita então que foi monitorado no Brasil?
Battisti – Durante dois anos e meio, fui constantemente monitorado.

ISTOÉ – Por quem?
Battisti – Por brasileiros e pelos franceses. Sempre. Acho que em algum momento entraram também os italianos.

ISTOÉ – Mas, se o sr. não tem importância, como disse, por que esse monitoramento?
Battisti – Não sei. Fico me perguntando o porquê e os custos. Quem estava financiando isso aí?

ISTOÉ – O que sobrou da militância?
Battisti – Eu continuo sendo um comunista de verdade, não no sentido partidário. As minhas ideias não mudaram. Continuo pensando que tem muita injustiça social, que a humanidade tem ainda muito a fazer para se desenvolver. Minha maneira de intervir nisso é através da escrita, do voluntariado. Na França, dei cursos de escrita para presos, ajudei a montar bibliotecas em comunidades carentes. Por meio dessas atividades, eu continuo minha militância.

ISTOÉ – E como o sr. avalia a luta armada?
Battisti – A luta armada foi um erro. Agora não acredito que se possa fazer uma revolução pelas armas. Eu nunca atirei em ninguém, mas usei armas em operações para o financiamento das organizações.

ISTOÉ – Se o sr. olhasse para trás e pudesse alterar algo em sua vida, o que mudaria?
Battisti – Eu não mudaria minhas ideias, mudaria os meios para alcançar os resultados. Nunca acreditei que se podia mudar o mundo matando pessoas. Nem quando entrei nos PAC, porque a organização não incluía a morte de pessoas em suas diretrizes. Os PAC se diferenciavam das Brigadas Vermelhas e de outras organizações por esta razão. E foi este o motivo de minha ruptura com os PAC depois da morte de Aldo Moro. Os PAC defenderam a morte de Aldo Moro.

ISTOÉ – O sr. se lembra da última vez que se encontrou com Pietro Mutti?
Battisti – Foi horrível. Porque eu saí da prisão em um momento de derrota total. Estávamos em 1981. Só alguns fanáticos acreditavam ainda que se podia fazer algo com as armas na Itália. Quase todos os chefes de organizações – na Itália eram mais de 100 grupos armados – estavam presos. Na cadeia, nos reuníamos. Para nós, a ofensiva armada tinha acabado.

ISTOÉ – Mas o sr. não foi resgatado desta prisão por uma operação armada?
Battisti – É. Eu não saí sozinho. Fui escolhido para ser libertado por meio de uma ação pesada, durante a qual não se usou violência física contra ninguém, com uma missão. Falar com Pietro Mutti e outros chefes de organizações para deixar a iniciativa armada, fazer uma retirada estratégica, me reintegrar na Frente Ampla e continuar as ações de financiamento para sustentar os que estavam na clandestinidade e também os que estavam presos.

ISTOÉ – E como se saiu nesta missão?
Battisti – Esta missão foi um desastre. O Pietro Mutti estava sob uma pressão terrível, tinha sob suas ordens jovens de 18, 20 anos, pelos quais ele se sentia responsável. Brigamos. Esse último encontro foi uma grande briga durante a qual eu joguei um cinzeiro na cara de uma militante que me chamou de traidor. Porque eles acharam que eu sairia da cadeia falando em Che Guevara e na luta pelas armas. E eu cheguei dizendo que tudo estava acabado.

ISTOÉ – O sr. desenvolve algum trabalho na cadeia?
Battisti – Eu estou acabando meu terceiro livro. O segundo, que está no computador, é Ser Bambu. O terceiro se chama Ao Pé do Muro. É uma trilogia, uma continuação.

ISTOÉ – Então é autobiográfico?
Battisti – É autobiográfico, mas é um pouco diferente do primeiro. Agora já retomei um pouco meu estilo de romance.

ISTOÉ – O sr. escreve à mão ou no computador?
Battisti – À mão.

ISTOÉ – Como reage à repercussão internacional de seu caso? É mais difícil lidar com o cotidiano da cadeia?
Battisti – Agora tenho assistência psiquiátrica e estou tomando antidepressivo.

ISTOÉ – Mas o sr. parece animado. É a perspectiva de ser libertado?
Battisti – Um pouco e fiquei animado com sua entrevista. Mas a pressão é enorme. Cada vez que penso nisso, não acredito que esteja acontecendo comigo.

ISTOÉ – Vê as notícias a seu respeito na TV?
Battisti – Fala-se muito sobre meu caso. E os outros presos têm muita solidariedade. Nunca tive problemas nem com os presos, nem com os agentes.

ISTOÉ – Há uma acusação de que o sr. matou o comandante de uma cadeia, os agentes penitenciários aqui sabem disso?
Battisti – Acho que sim. Mas atualmente estou sendo tratado muito bem, com respeito. E os agentes me tratam como qualquer outro preso.

ISTOÉ – Como encara a decisão final que está para sair do Supremo?
Battisti – O Brasil me concedeu meu refúgio político. O procurador-geral da República deu parecer favorável ao refúgio. Acho que o Supremo irá na mesma direção, que já tomou em outros casos.

ISTOÉ – O sr. está tranquilo ou ansioso?
Battisti – Não estou tranquilo porque a pressão é enorme. Está arrebentando comigo. As notícias, a mídia, eu não estou preparado para isso. Agora, uma coisa me surpreende de um lado: porque essa mídia que está fazendo todo esse barulho não se pergunta por que há essa reação exagerada da Itália. Essa histeria da Itália. Por que está acontecendo comigo? Por que o presidente e os ministros italianos estão reagindo dessa maneira pessoal?

ISTOÉ – A primeira-dama da França, Carla Bruni, interveio a seu favor?
Battisti – Eu acho isso uma mentira. E acho que a Carla Bruni não teria porque intervir a meu favor.

ISTOÉ – Mas nos documentos encaminhados ao Conare, consta que a irmã dela, Valerie, interveio no passado.
Battisti – Não sei. Ela declarou isso oficialmente?

ISTOÉ – O sr. conversa sobre sua situação com suas filhas?
Battisti – Sim. Sim.

ISTOÉ – É difícil para elas?
Battisti – Não. Porque nunca escondi minha vida. Desde criança, cresceram, conhecendo tudo pouco a pouco.

ISTOÉ – Mas na imprensa internacional o sr. é um terrorista, assassino.
Battisti – Na Itália, não estão todos contra mim, na França, muitas pessoas estão a meu favor. Muita gente não acredita que sou terrorista ou assassino.

ISTOÉ – A Fred Vargas abre a lista dessas pessoas?
Battisti – Uma pessoa que conhece profundamente meu processo. Acho que ela conhece mais que eu. Foi a única pessoa no mundo que leu essas duas malas de processos.

ISTOÉ – Em quem o sr. se apega para continuar tocando em frente, para ter força, diante dessa pressão? O sr. tem fé em Deus?
Battisti – Sim.

ISTOÉ – Com sua formação, o sr. acredita em Deus?
Battisti – Acredito numa força superior. Na lei superior universal. Sempre. Misturo isso com minha vida e meu pensamento político. Acho que estou agindo na direção dessa força superior. Mesmo quando errei. Por exemplo, usei armas, mesmo não matando ninguém, estava num processo de violência. Mas sempre acreditei.

ISTOÉ – A que o senhor se apega nesses momentos difíceis?
Battisti – Às pessoas, às milhares de cartas que chegam para mim.

ISTOÉ – Que pessoas?
Battisti – Pessoas que não me conhecem. Muitas cartas de pessoas que eu nem imaginava que gostassem de mim, do mundo inteiro. De pessoas que conheci nos anos 70, que conheço, que sabem porque está acontecendo isso comigo.

ISTOÉ – O sr. acha que seus livros influenciam?
Battisti – Com certeza.

ISTOÉ – Livros denunciando a tortura nos anos 70?
Battisti – Denunciando o que a Itália nunca quis assumir. Na Itália existiu na guerra civil, como denunciamos para o orquestrador da repressão na época, o ex-presidente da República italiana Francesco Cossiga. Ele mandou uma carta pessoal para mim, me reconhecendo como militante político. A senhora pode ter acesso a essa carta. Ele diz que éramos um grupo revolucionário que queria tomar o poder pela via das armas num projeto socialista. Palavras do Francesco Cossiga. Será que Berlusconi, o grande mafioso, tem mais crédito do que Cossiga?

ISTOÉ – O que o sr. gostaria de fazer depois de sair da prisão?
Battisti – Neste período na cadeia, li muito, aprofundei muito o conhecimento do país, historicamente, socialmente, culturalmente. Para mim o Brasil é um país muito interessante do ponto de vista humano, do ponto de vista também profissional. Eu posso fazer muito aqui, exatamente o que fazia na França, ter muita iniciativa cultural, continuar a escrever, reunir aqui a minha família.

ISTOÉ – O sr. quer trazer a Valentina e a Charlène?
Battisti – Eu quero trazer as minhas filhas. Não estou casado. Quero trazer a mãe de minhas filhas também. A Valentina cursou biogenética. Tem projeto para ela aqui no Brasil, há muito que fazer nessa área. A biogenétia aqui no Brasil é um assunto muito importante, o mundo inteiro está olhando para o Brasil. Eu estou sonhando com isso.

ISTOÉ – O sr. tem algum lugar de preferência?
Battisti – Eu gosto muito do Rio de Janeiro. É um paraíso. É uma maravilha. Mas na verdade não sei onde vou viver. Acho que minha família vai adorar o Rio de Janeiro.

ISTOÉ – Por que o sr. demorou 16 anos para falar que não matou ninguém?
Battisti – Porque os outros que confessaram, disseram que tinham matado de verdade. Se eu me defendesse, me diferenciaria e abriria uma brecha na doutrina Mitterrand, que impunha a mesma defesa para todos. Nada de sustentações individuais, como inocência, revelia, como alegações pessoais. Eu obedeço a essa norma de conduta. Em nenhuma das etapas desse processo reivindico a inocência. Fiz um documentário sobre os anos de chumbo na Itália e essa é a causa da vingança dos poderosos políticos italianos. Eu não posso me separar. Para dizer que sou inocente, tenho que renunciar a defesa dos advogados. Fiz procuração para outro advogado, que está me defendendo na França, para poder dizer, agora alto, que não matei ninguém e fui condenado à revelia. Para isso, tive de sair da defesa coletiva.

ISTOÉ – E por isso não foi feita essa defesa pontual?
Battisti – Exato. Acho que a Itália mente. O governo italiano está mentindo. A mídia italiana, em sua maioria, pertence ao Berlusconi. Estão mentindo. Pessoas estão manipulando, ou estão deixando manipular. Nunca fui ouvido pela Justiça italiana sobre esses quatro homicídios. Nunca. Não existe. Não fui ouvido nenhuma vez num inquérito, na fase de instrução.

ISTOÉ – A França se recusou a extraditar Marina Petrella, que era da Brigada.
Battisti – Sim. A situação penal dela é muito mais pesada que a minha. Porque não fazem todo esse barulho, porque não fazem nada? Essa pessoa está sendo acusada de coisas muito mais pesadas do que eu. Porque não fazem nada? A pergunta que faço é esta: estaria disposta a Justiça italiana hoje a me ouvir pela primeira vez sobre esses quatro homicídios, antes de me enterrar vivo? A Itália estaria disposta a me ouvir uma só vez sobre esses quatro homicídios antes de me condenar, como condena a Petrella, à privação da luz solar? Privar um homem da luz solar é um homicídio.

ISTOÉ – Como é o seu cotidiano aqui?
Battisti – De manhã tem café. Os agentes passam o café às 7h10. Neste momento a gente tem que estar acordado e responder à conferência. Fico dentro da cela. Dorme-se com cela trancada. A cela é aberta para o café da manhã. A gente toma um copo de leite de soja. Tem café, mas tem que comprar na cantina. A gente passeia no pátio. Cada um se liga nas suas atividades.

ISTOÉ – E você escreve?
Battisti – Quando volto para a cela começo a preparar a cabeça para escrever. Mas, nesses últimos dias, não consigo. Há muito pressão, não consigo me concentrar.

ISTOÉ – Você tem amigos aqui?
Battisti – Somos umas 50 pessoas. Somos todos amigos. Um precisa fazer pelo outro.

ISTOÉ – À noite, vocês vão dormir a que horas?
Battisti – O banho de sol, de segunda a sexta, termina às 4 da tarde. Todo mundo volta para a cela, onde cada um faz o que quiser. Lê, vê televisão. Antes das 7h30 eu não ligo a televisão. A televisão é do preso. Meu companheiro de cela também não gosta de televisão o dia todo. Isso é bom para mim, que gosto de ler e escrever. O jornal a gente vê, às 8.

ISTOÉ – No dia 18 de dezembro você comemorou seu aniversário aqui na cadeia?
Battisti – Sim. Aqui na cadeia. Com bolo e tudo.

ISTOÉ – Quem fez o bolo?
Battisti – Não sei.

ISTOÉ – Quem fez?
Battisti – Não sei. Chegaram 10 pessoas. Foi a ex-prefeita de Fortaleza que chegou. A Maria Luiza Fontenelle. Ela e outras pessoas.

Oriente Médio: nada será como antes

A queda das ditaduras na Tunisia e no Egito demonstra que os EUA já não poderão manter o esquema de poder montado há mais de três décadas. Impotente para agir de forma direta no plano militar, os EUA tentam articular transições que mudem a forma de dominação, mas mantenham sua essência. O Exército preferiu a renúncia de Mubarak, porque se deu conta que sua presença unia a oposição. Tem esperança que, sem ele, possa cooptar setores opositores para uma coalização moderada – com El Baradei, a Irmandade Muçulmana, com o apoio dos EUA e da Europa. O artigo é de Emir Sader.

Emir Sader

Por duas fortes razões o Oriente Médio tornou-se um pilar da politica externa do império norteamericano: a necessidade estratégica do abastecimento de petróleo seguro e barato para os EUA, a Europa e o Japão, e a proteção a Israel – aliado fundamental dos EUA na região, cercado por países árabes.

Por isso o surgimento do nacionalismo árabe tornou-se um dos fantasmas mais assustadores para os EUA no mundo. Por um lado, pela nacionalização do petróleo pelos governos nacionalistas, afetando diretamente os interesses das gigantes do petróleo – norteamericanas ou europeias –, pela ideologia nacionalista e antimperialista que propagam – de que o egípcio Gamal Abder Nasser foi o principal expoente – e pela reivindicação da questão palestina.

A história contemporânea do Médio Oriente tem assim na guerra árabe-israelense de 1967 sua referência mais importante. A união dos governos árabes permitiu a retomada da reivindicação do direito ao Estado Palestino, que foi respondida por Israel com a invasão de novos territórios – inclusive do Egito -, com o apoio militar direto dos EUA.

Novo conflito se deu em 1973, agora acompanhado da politica da OPEP de elevação dos preços do petróleo. A partir daquele momento ou o Ocidente buscava superar sua dependência do petróleo ou trataria de dividir o mundo árabe. Triunfou esta segunda possibilidade, com a guerra Iraque-Irã, incentivada e armada pelos EUA, que golpeou dois países com governos nacionalistas, que se neutralizaram mutuamente, em um enfrentamento sangrento. Como sub-produto da guerra, o Iraque se sentiu autorizado a invadir o Kuwait – com anuência tácita dos EUA -, o que foi tomado como pretexto para a invasão do Iraque e o assentamento definitivo de tropas norte-americanas no centro mesmo da região mais rica em petróleo no mundo.

Os EUA conseguiram dividir o mundo árabe tendo, por um lado os regimes mais reacionários – encabeçados pelas monarquias, a começar pela Arabia Saudita, detentora da maior reserva de petróleo do mundo, e por outro governos moderados, como o Egito e a Jordânia. A maior conquista norteamericana foi a cooptação de Anuar el Sadar, o sucessor de Nasser, que supreendentemente normalizou relações com Israel – o primeiro regime da região a fazê-lo -, abrindo caminho para a criação de um bloco moderado, pró-norteamericano na região, que se caracteriza pela retomada de relações com Israel – portanto o reconhecimento do Estado de Israel – e praticamente o abandono da questão palestina. Passaram a atuar também dento da OPEP, como força moderadora, favorável aos interesses das potências ocidentais.

O Egito, como país de maior população da região, com grande produção de petróleo e país daquele que havia sido o maior lider nacionalista de toda a região – Nasser – passou a ser o peão fundamental no plano politico dos EUA na região. Não por acaso o Egito tornou-se o segundo país em auxilio militar dos EUA no mundo, depois de Israel e à frente da Colômbia.

Essa neutralização do mundo árabe, pela cooptação de governos e pela presença militar dos EUA no coração da região – atualizada com a invasão do Iraque – constituiu-se em elemento essencial da politica norteamericana no mundo e da garantia de abastecimento de petróleo para complementar a declinante produção dos EUA e todo o petróleo para abastecer a Europa e o Japão.

É isso que está em jogo agora, depois da queda das ditaduras na Tunísia e no Egito. Impotente para agir de forma direta no plano militar, os EUA tentam articular transições que mudem a forma de dominação, mas mantenham sua essência. O Exército preferiu a renúncia de Mubarak, porque se deu conta que sua presença unia a oposição. Tem esperança que, sem ele, possa cooptar setores opositores para uma coalização moderada – com El Baradei, a Irmandade Muçulmana, com o apoio dos EUA e da Europa – que possa fazer reformas constitucionais, mas controlar o processo sucessório nas eleições de setembro, conseguindo desmobilizar o movimento popular antes que este consigar forjar novas lideranças.

Indepentemente de que possa se estender a outros países da região – de que a Argélia, a Jordânia, o Marrocos, a Arabia Saudita, são candidatos fortes – a queda das ditaduras na Tunisia e no Egito demonstra que os EUA já não poderão manter o esquema de poder montado há mais de três décadas. O menos que se pode esperar é a instabilidade politica na região, até que outras coalizões de poder possam se organizar, cujo caráter dará a tônica do novo período em que entra o Orienta Médio.

UEL 2006

40- Na Inglaterra do século XVII, puritanismo era o
nome dado ao policiamento exercido por uma seita
religiosa sobre o comportamento alheio,
especialmente em relação à sexualidade. O
neopuritanismo, por sua vez, não tem relação com
religião […] sua censura se pauta por uma visão
estereotipada e generalizante de bom senso. O
neopuritanismo consiste em uma pressão social
contemporânea para que o indivíduo seja correto,
competente e bem sucedido em todas as esferas da
vida. (Adaptado de: QUINTANILHA, Leandro. Tudo o
que se faz é ilegal, imoral ou engorda. In: Folha de
Londrina, Londrina, 27 nov. 2005. Especial, p. 16.)
Com base no texto e nos conhecimentos sobre o
tema, considere as afirmativas a seguir.
I. O neopuritanismo propaga um padrão
comportamental que auxilia a reprodução da
lógica mercantil capitalista, portanto a
reprodução das relações sociais de produção.
II. A ruptura do neopuritanismo com a religião
conduziu seus seguidores a combater a
censura na sociedade atual.
III. O neopuritanismo, em função de suas origens,
tem alimentado os fundamentalismos das seitas
religiosas orientais e ocidentais.
IV. Uma das diretrizes gerais do neopuritanismo
é a constituição de formas de controle social
fundadas na instauração de consensos a
partir dos valores sociais hegemônicos.
Estão corretas apenas as afirmativas:
a) I e II.
b) I e IV.
c) III e IV.
d) I, II e III.
e) II, III e IV.
resposta: B

UEL 2006

39- Em novembro último, 100 policiais foram
mobilizados para retirar 50 indígenas avá-guarani
que haviam ocupado o Parque Nacional do
Iguaçu, no Paraná. A desocupação foi tensa, mas
os indígenas acabaram deixando o local
pacificamente, após rezarem e dançarem, em um
ritual comandado pelo Pajé. Com base no texto e
nos conhecimentos sobre o tema, é correto
afirmar:
a) A despeito de terem o direito legal de habitar no
Parque, os indígenas o desocuparam pelo fato
de os brancos terem profanado seu lugar de
culto religioso.
b) A presença dos povos indígenas é inconciliável
com medidas de conservação ambiental, daí a
necessária interdição plena das florestas e
remanescentes em que vivem.
c) A retirada dos indígenas marcou o encerramento
das atividades de exploração comercial no
Parque Nacional do Iguaçu.
d) A jurisprudência acerca da incompatibilidade
entre os rituais religiosos dos avá-guarani e os
preceitos religiosos hegemônicos no Brasil
motivou a desocupação do Parque.
e) Apesar de serem os tradicionais ocupantes da
região, os indígenas foram retirados do Parque,
por meio do uso de expedientes legais
elaborados pelos e para os brancos.
resposta: E

UEL 2006

38- Ao receber um convite para uma festa de
aniversário, é comum que o convidado leve um
presente. Reciprocamente, na festa de seu
aniversário, este indivíduo espera receber
presentes de seus convidados. Do mesmo modo,
se o vizinho nos convida para o casamento de seu
filho, temos certa obrigação em convidá-lo para o
casamento do nosso filho. Nos aniversários, nos
casamentos, nas festas de amigo-secreto e em
muitas outras ocasiões, trocamos presentes.
Segundo o sociólogo francês Marcel Mauss, a
prática de “presentear” é algo fundamental a
todas as sociedades: segundo ele, a relação da
troca, esta obrigatoriedade de dar, de receber e de
retribuir é mais importante que o bem trocado.
Com base no texto e nos conhecimentos sobre o
tema, considere as afirmativas a seguir.
I. O ato de presentear instaura e reforça as
alianças e os vínculos sociais.
II. A troca de presentes cria e alimenta um
circuito de comunicação nas sociedades.
III. O lucro obtido a partir dos bens trocados é o
que fundamenta as relações de troca de
presentes.
IV. O presentear como prática social originou-se
quando da consolidação do modo capitalista
de produção.
Estão corretas apenas as afirmativas:
a) I e II.
b) I e III.
c) III e IV.
d) I, II e IV.
e) II, III e IV.
resposta: A

UEL 2006

37- “No início a ciência quis a morte do mito, como a razão
quis a supressão do irracional, visto como obstáculo a
uma verdadeira compreensão do mundo, dando início
assim a uma guerra interminável contra o pensamento
mítico. Valéry glorificou esta luta destruidora contra as
‘coisas vagas’: ‘Aquilo que deixa de ser, por ser pouco
preciso, é um mito; basta o rigor do olhar e os golpes
múltiplos e convergentes das questões e interrogações
categóricas, armas do espírito ativo, para se ver os
mitos morrerem’. O mito por sua vez trabalha duro para
se manter e, por meio de suas metamorfoses, está
presente em todos os espaços. Do mesmo modo, a
ciência atual busca menos sua erradicação que seu
confinamento. Quando a ciência traça seus próprios
limites, ela reserva ao mito – e ao sonho – o lugar que
lhe é próprio.” (BALANDIER, Georges. A desordem:
elogio do movimento. Rio de Janeiro: Bertrand Brasil, 1997.
p.17.)
Com base no texto, é correto afirmar:
a) Pelo fato de ser destituído de significado social, o
mito está ausente dos espaços sociais
contemporâneos.
b) A delimitação da área de atuação do saber
científico implica na constituição de um lugar
próprio para o mito.
c) A morte e o extermínio do mito no ocidente
decorrem da supervalorização e conseqüente
predomínio da razão.
d) Na modernidade, o pensamento mítico é crucial
para a compreensão científica do mundo.
e) O pensamento mítico se disseminou porque se
pauta em conceitos e categorias.
resposta: B

UEL 2006

36- “Na raiz de nossos julgamentos existe um certo
número de noções essenciais que dominam toda a
vida intelectual; são aquelas que os filósofos chamam
de categorias do entendimento: noções de tempo, de
espaço, de gênero, de número, de causa, de
substância, de personalidade etc. […] Mas, se, como
pensamos, as categorias são representações
essencialmente coletivas, traduzem antes de tudo
estados da coletividade: elas dependem da maneira
pela qual esta é constituída e organizada, de sua
morfologia, de suas instituições religiosas, morais,
econômicas etc.” (DURKHEIM, Émile. Sociologia. São
Paulo: Ática, 1981. p. 154-157.)
Com base no texto e nos conhecimentos sobre o
tema, é correto afirmar que a noção de categorias
do entendimento compreende:
a) Os estados emocionais fugazes dos indivíduos
de distintas sociedades.
b) Aquelas representações cuja formação é exterior
às instituições religiosas, morais e econômicas.
c) O modo como a sociedade vê a si mesma nos
modos de agir e pensar coletivos.
d) A tradução de estados mentais dos indivíduos
portadores de distintas visões de mundo.
e) As noções incomuns à vida intelectual de uma
sociedade que deturpa os julgamentos dos sujeitos.
resposta: C

UEL 2006

35- Contardo Calligaris publicou um artigo em que
aborda a prática social brasileira de denominar como
doutores os indivíduos pertencentes a algumas
profissões, dentre eles médicos, engenheiros e
advogados, mesmo na ausência da titulação
acadêmica. Segundo o autor, estes mesmos
profissionais não se apresentam como doutores no
encontro com seus pares, mas apenas diante de
indivíduos de segmentos sociais considerados
subalternos, o que indica uma tentativa de
intimidação social, servindo para estabelecer uma
distância social, lembrando a sociedade de castas. A
questão levantada por Contardo Calligaris aborda
aspectos relacionados à estratificação social,
estudada, entre outros, pelo sociólogo alemão Max
Weber. De acordo com as idéias weberianas sobre o
tema, é correto afirmar:
a) As sociedades ocidentais modernas produzem
uma estratificação social multidimensional,
articulando critérios de renda, status e poder.
b) Médicos, engenheiros e advogados são designados
de doutores porque suas profissões beneficiam mais
a sociedade que as demais.
c) A titulação acadêmica objetiva a intimidação
social e a demarcação de hierarquias que
culminem em uma sociedade de castas.
d) A intimidação social perante os subalternos
expressa a materialização das castas nas
sociedades modernas ocidentais.
e) Nas sociedades modernas ocidentais, a
diversidade das origens, das funções sociais e
das condições econômicas são critérios
anacrônicos de estratificação.
resposta: A

UEL 2006

34- Analise a imagem a seguir.
Charles Le Brun (Paris 1619-1690). “América”.
O quadro pretende mostrar os habitantes do
continente americano e seus costumes, contudo
os ameríndios aparecem com feições apolíneas e
cabelos anelados. Nesta representação, como em
muitas outras, os personagens mais se
assemelham aos europeus do que propriamente
aos povos da América. O quadro, assim, acaba
nos dizendo mais sobre o olhar do próprio
europeu do que sobre aqueles que procurava
retratar. A identidade dos grupos humanos é uma
característica fundamental para a criação de um
“nós coletivo” que, ao mesmo tempo, identifica e
diferencia os grupos entre si. Sobre a identidade,
considere as afirmativas a seguir.
I. A identidade possui natureza estática, daí
perpassar as gerações e os subgrupos que
se originam a partir de um tronco comum.
II. Como em um jogo de espelhos, a identidade
é construída a partir das representações que
os grupos fazem dos outros, o que permite
que enxerguem a si mesmos.
III. A herança genética dos diferentes grupos
humanos impede transformações de
identidade, posto que delimita a abrangência
das respectivas culturas.
IV. A identidade supõe um processo de resignificação
das diferenças entre os grupos
sociais em função de um determinado contexto.
Estão corretas apenas as afirmativas:
a) I e II.
b) I e III.
c) II e IV.
d) I, III e IV.
e) II, III e IV.
resposta: C

Entradas Mais Antigas Anteriores

Blog Stats

  • 801,064 visitas
%d blogueiros gostam disto: